Relato de viaje
Correr una media maratón en el extranjero: inmersión entre Cali y Cartagena
por Stéphane ·
Participar en una carrera a pie en el extranjero no es solo añadir una medalla al palmarés. Es vivir un país de otra manera, conocer a una comunidad local y descubrir un destino a través del esfuerzo.
El pasado enero y febrero, Stéphane, cofundador de The Run Away, voló a Colombia con un objetivo concreto: correr la media maratón de Cartagena. Una aventura deportiva intensa, entre montañas, humedad tropical y encuentros inolvidables.
Conseguir un cupo para una carrera en el extranjero
Hay viajes que te marcan más que otros. No por los monumentos que visitas, sino por las personas que te cruzas en el camino y por las líneas de salida que te transforman.
En el equipaje me traía un pequeño milagro. Con las inscripciones para la media maratón de Cartagena ya cerradas, me arriesgué a escribir directamente a los organizadores. Y, contra todo pronóstico, conseguí un cupo inesperado.
Para mí fue una señal. Tenía que encontrar la manera de preparar esa bonita carrera. Pero ¿cómo hacer los kilómetros, solo, en una ciudad que todavía no conoces bien?
Ese suele ser el primer reto cuando quieres participar en una carrera en el extranjero: conseguir un cupo en un evento muy solicitado.
Entrenar en el extranjero: la importancia de la comunidad local
Al principio de mi estancia salí a hacer un rodaje de exploración alrededor del gran estadio de Cali, una ciudad vibrante encajada entre dos majestuosas cordilleras. En el fondo esperaba, en secreto, cruzarme con un grupo de corredores locales.
Los vi, me acerqué y le pedí el contacto a su líder, un tal Hugo Gómez.
Hugo me abrió las puertas de su grupo de entrenamiento con una amabilidad que todavía me pone la piel de gallina. De un día para otro, mi rutina cambió. Los martes y los jueves estaba en la pista de atletismo a las 5:30 de la mañana. Los sábados salíamos a hacer estupendas tiradas largas por los senderos de las montañas de alrededor.
Ya no era un turista: estaba inmerso en mi pasión.
Hoy Hugo —que además ha subido 22 veces seguidas el mítico Cerro de las Tres Cruces, el equivalente al Everest— se ha convertido en un verdadero amigo y en mi entrenador a distancia. Incluso me acompañará en varias carreras previstas en mi calendario para este 2026.
Correr en el extranjero también es esto: descubrir una cultura del running distinta y crear vínculos duraderos.


Correr una media bajo clima tropical: el reto de Cartagena
Con ese entrenamiento colombiano a la espalda volé hacia la costa caribeña para honrar aquel cupo. Y hoy puedo decirlo, después de haber corrido siete medias maratones en distintos países: Cartagena fue la carrera más difícil, pero también la más bonita y la más extraordinaria de mi vida.
Para evitar el peor calor, la salida se da muy temprano por la mañana.
Imagina el ambiente: estás en el corazón del puerto emblemático de Cartagena, un lugar insólito para una salida de carrera. Vas zigzagueando entre inmensos contenedores marítimos bajo un cielo todavía oscuro. De repente, un buque de la armada colombiana lanza enormes arcos de agua para celebrar a los corredores. Estallan los fuegos artificiales, la música resuena. El fervor es total.
Y entonces salimos.
El recorrido es un impacto visual. Dejas el puerto industrial para adentrarte en la ciudad amurallada. Para mí, que he viajado mucho por Europa, la emoción fue fuerte: la herencia colonial española, los balcones floridos y las callejuelas cargadas de historia ofrecen un contraste asombroso con la humedad tropical aplastante.
Después se bordea el mar Caribe con un calor y una humedad que ponen a prueba cada fibra de tu cuerpo. Es brutal, pero es sublime.
Una experiencia que va más allá de la carrera
Lo que hace mítica a esta carrera es también su despliegue. En el recorrido atravesamos una base naval y una base del ejército de tierra. A lo largo de esos tramos, los militares colombianos estaban alineados para saludarnos y animarnos.
¿Y la llegada? Una auténtica locura. Mientras cruzaba la meta, cerca del casco antiguo, unos cazas surcaban el cielo sobre nuestras cabezas. Fue un militar de uniforme quien me puso la medalla al cuello.
El dolor de la humedad se borró al instante, sustituido por el calor humano del pueblo de meta, donde la hospitalidad y la fiesta colombianas estaban en pleno apogeo.


El verdadero poder del dorsal
Si hoy te cuento esta aventura en el blog de The Run Away es porque encarna al 100 % nuestra visión.
La media maratón de Cartagena es una joya en la que no se piensa de forma espontánea. Y sin embargo, el entusiasmo es tal que, para los 10 000 corredores previstos, los dorsales vuelan muy rápido.
En The Run Away organizamos la logística, los buenos hoteles, los traslados… Pero nuestra verdadera búsqueda es conseguir ese famoso dorsal. Ese pequeño trozo de papel numerado es mucho más que un derecho a correr: es la llave de entrada que vamos a buscar por ti.
Nuestro objetivo es sencillo: permitirte vivir una carrera en el extranjero sin preocuparte por la organización. Hacerte llorar de alegría bajo el paso de un caza en Colombia. Hacerte conocer amigos para toda la vida en una pista de atletismo en Cali. Y convertir un simple viaje en una aventura que te marcará para siempre.
¿Dudas entre dos escapadas?
Dinos dónde quieres correr y a qué ritmo te sientes cómodo: te diremos qué fin de semana es el tuyo.